martes, 5 de enero de 2016

ESTACIÓN MARÍA ZAMBRANO, 7

Balbina Prior y su Memoria histórica


Durante los años 2009, 2010 y 2011 se celebraron en Málaga unos Conciertos de Año Nuevo que nada tenían que ver con los tradicionales y rígidos que nos retransmiten desde Viena cada uno de enero. Los de Málaga nacieron con cierto espíritu de contestación antivienesa. La idea germinal fue de Juan Antonio Vigar y trabajamos en ella para ofrecer cada nuevo enero algo realmente nuevo, no viejos valses repetidos. Encargamos a jóvenes estudiantes de composición del conservatorio de Málaga que crearan música para poemas de poetas andaluces contemporáneos. Los compositores mostraban incredulidad y entusiasmo ante los encargos, ya que la Málaga virgen de toda la vida les solía encomendar, como mucho, la composición de  alguna marcha procesional para la Semana Santa de la ciudad, según dijeron.  
Este poema magnífico de Balbina Prior (a la que aprecio enormemente desde que leí su traducción del subversivo poema del gatillazo de Aphra Benn) fue convertido en aria para tenor por José Jiménez Carra y ejecutado  por Luis Pacetti en el Auditorio de la Diputación de Málaga el 15 de enero de 2011. Las actuaciones (hay poemas de María Victoria Atencia, Josefa Parra, Mercedes Escolano, Raquel Lanseros, Juana Castro, Francisco Ruiz Noguera, Antonio Carvajal, Caballero Bonald, Vicente Núñez, etcétera) están recogidas en un CD adjunto a la antología de poesía andaluza contemporánea Y habré vivido, publicada en la colección La sirena inestable, 2, del Centro Generación del 27.


Memoria (La Campana) histórica

Atraviesa mi abuela
campos abandonados
por la guerra. Cruza
las sementeras desiertas con su hijo
a cuestas. Los campos, cobijo del miedo,
mi abuela con su hijo a cuestas.
Campo a través, mi abuela,
con hambre y el fusil.
Esperando a los bárbaros.
Bárbaros en España, abuela.
Atraviesa el campo abandonado,
sin  satélites, portátil, ni GPS, mi abuela.
Los campos entregados al enemigo.
Cunetas va dejando atrás,
atrás a la guerra.
Paseados en las cunetas atrás
llenan las sementeras. Bajo
la arena los paseados sin destino ni futuro, sin frontera.
Mi abuela, sin portátil, sin comida, ni GPS,
huye a pie hacia La Campana,
mi abuela, con su hijo en brazos, mi abuela.
Dejo atrás el recuerdo de La Campana
y la señal en la autovía que me anuncia:
mi abuela, La Campana, mi abuela.

                                 (Balbina Prior, Timos de la Edad Desnuda, 2008)


Copio ahora el texto del programa de mano de aquel concierto:

De sirenas y puertos

Por tercer año consecutivo, la Orquesta Sinfónica Provincial de Málaga y el Centro Cultural Generación del 27 se alían en enero para ofrecer, en un concierto de muy especiales características, un mensaje de buena poesía y buena música que dé una entrada jubilosa al año que se acaba de estrenar. Se trata, de nuevo, de un concierto cargado de novedad, de estrenos absolutos, tutelado por el antiguo espíritu renovador y creativo del grupo de artistas que conformaría la Generación del 27 y animado por el impulso vital y el espíritu de esperanza que acarrea todo año nuevo en sus inicios.
De nuevo se han encargados piezas inéditas a jóvenes compositores malagueños, piezas basadas en textos poéticos de altura. En 2009 los estrenos giraban en torno a las grandes figuras del 27 como Luis Cernuda (con un tema estremecedor basado en “Las ruinas”), José Moreno Villa o Manuel Altolaguirre. Tanto en 2010 como en la ocasión presente los textos propuestos a los compositores de nuestra ciudad (J. Ignacio Pecino,  José J. Carra, S García Cuba, Pablo Gómez Trujillo, Arturo Díez Boscovich) son creaciones de poetas contemporáneos. Si el pasado año escuchábamos los versos de bardos más veteranos como Vicente Núñez, José Manuel Caballero Bonald o María Victoria Atencia, así como de otros en plena madurez como Juan Drago, Mercedes Escolano, Francisco Ruiz Noguera o Juana Castro, en 2011 se incorporan voces poéticas aún más jóvenes: las de Raquel Lanseros, Balbina Prior, Josefa Parra o Jesús Aguado. Además, sonará por vez primera un espléndido soneto amoroso de Antonio Carvajal y volveremos a escuchar el vals que en homenaje al desaparecido poeta antequerano José Antonio Muñoz Rojas compuso en 2009 Arturo Díez Boscovich. Una sola obra instrumental (otro estreno: Preparativos para el viaje, de Ramón Roldán), nos hará soñar entre las piezas vocales señaladas. Y nos iremos, como otros años, con Jacinta, un tema alegre, festivo y vitalista sobre textos de otro ilustre malagueño, José Moreno Villa.
Nos ha animado, a la hora de proponer y encargar estas obras novísimas, el deseo de abrir un espacio puro a la creatividad más incipiente y libre, más juvenil y desasida de los imperativos cotidianos que a menudo atenazan al artista. Y nos anima, en último término, como ya decíamos el pasado año, el deseo de reunir y poner música a una muestra de lo más granado de la poesía andaluza contemporánea, porque nadie podrá dudar, si se toman en sentido amplio y no como etiquetas limitadoras los términos andaluz y contemporáneo, de la abundancia y riqueza de la producción lírica de las últimas décadas en las ocho provincias más meridionales de la Península. Las obras que se estrenan esta noche, junto a varias piezas ya estrenadas en los Conciertos para el Nuevo Dos Mil Nueve y Dos Mil Diez tendrán como destino su publicación en el marco de una colección de libros disco promovida por el Centro del 27 que porta el cernudiano nombre de La sirena inestable. Será un volumen muy especial que reunirá, en distintos soportes, la palabra escrita, la palabra sonora, talentos y voces jóvenes y eternas, la poesía y la música: la vieja hermandad de Euterpe y de Polimnia en pleno siglo XXI.

José Ángel Valente, poeta cuasialmeriense, lo escribió a propósito del tiempo: nos da la transparencia para que el mundo pueda verse a través de nosotros o pueda oírse como oímos el sempiterno rumor del mar en la concavidad de una caracola. Con la poesía y con la música alcanzamos la conciencia de esa transparencia que nos lleva a sentirnos hermosamente fundidos con el mundo. Esperamos compartir estos anhelos y estas certidumbres en esta noche en la que además, se cumplen ochenta años de la inauguración del Conservatorio de la ciudad de Málaga.  Si la sirena inestable era, para Luis Cernuda, el símbolo del destino insobornable al que debe encaminarse todo creador, qué duda cabe de que esta noche, al menos, alguna inapresable sirena de esa estirpe se habrá acercado, intrigada, a nuestros puertos.
                           Aurora Luque














domingo, 29 de noviembre de 2015

EL POEMA DE LA SEMANA PARA USO ESCOLAR, 5

Oh Pessoa proteico, metamórfico, nihilista, multitudinario, capitán Nemo de la poesía, te autodenominaste Nadie y Fingidor, pero eres Odiseo por nuestros mares del Tedio y de la Duda, y eres nuestra toda Verdad: entre las infinitas páginas de nuestro desasosiego, te tenemos, resistes, tan solamente tú. 


Oda marítima
(fragmento)

¡Toda la vida marítima! ¡Todo en la vida marítima!
Se insinúa en mi sangre toda esa seducción sutil
y yo cavilo indeterminadamente los viajes.
¡Ah, las líneas de las costas distantes, achatadas por el horizonte!
¡Ah, los cabos, las islas, las playas arenosas!
¡Las soledades marítimas como ciertos momentos en el Pacífico
en que no sé por qué sugestión aprendida en la escuela
se siente pesar sobre los nervios el hecho de que aquél es el mayor de los océanos
y el mundo y el sabor de las cosas se vuelven un desierto dentro de nosotros!
¡La extensión más humana, más salpicada, del Atlántico!
¡El Índico, el más misterioso de los océanos todos!
¡El Mediterráneo, dulce, sin misterio alguno, clásico, un mar para romper
sobre llanuras contempladas desde jardines próximos por estatuas  blancas!
¡Todos los mares, todos los estrechos, todas las bahías, todos los golfos
querría apretarlos contra el pecho, sentirlos bien y morir!

(Álvaro de Campos,
heterónimo de Fernando Pessoa,
 en el 80 aniversario de su muerte.
Traducción de
José Luis García Martín,
Plural esencial, Renacimiento, Sevilla, 2015)




Colección de mares para Pessoa: faro de Cabo Verde, casetas de baño en Malo-les-Bains, noray en la Isleta del Moro, el Estrecho al salir de Ceuta en helicóptero, primera playa de Colón en La Hispaniola.

















martes, 24 de noviembre de 2015

ESTACIÓN MARÍA ZAMBRANO, 6


En el Gunten Café con Julia Otxoa



"A menudo siento mayor tristeza en el interior de los supermercados que en los cementerios". 

En el año 2004 Julia Otxoa publicó Gunten Café, un libro de breves prosas entre aforísticas y diarísticas, en la colección Puerta del Mar de Málaga. La edición, bilingüe, incorporaba la traducción al euskera de Felipe Juaristi. 

Cuando leo a Julia Otxoa los dedos me huelen a tejo y se oye un silencio de bosque. Ella crea ese silencio alrededor de su página: el silencio de un círculo de árboles. Julia Otxoa sabe decir lo estremecedor en voz baja. "Los molares del muerto", reproducido en la fotografía, es una fotografía onírica del horror. 







A Julia la invitamos a formar parte del jurado del Premio Generación del 27 en 2010. Y en otra visita a Málaga coincidieron -ella y Ricardo Ugarte- con Caballero Bonald y Enrique Morente, que participaban en el ciclo "Vidas cruzadas". Todo el clan Morente venía con el padre; todos se volvieron comensales. Qué jubilosa y caótica fue aquella reunión. Aquí, Julia y Ricardo con Estrella.




Sus colaboraciones malagueñas no acaban aquí: el logo de la colección "La cama de Minerva", de la Antigua Imprenta Sur, es una variación sobre una obra suya. Otxoa convirtió unas gastadas botas de caminante en sujetalibros; esas botas se metamorfosearon, en nuestra imprenta, en las sandalias de Minerva, por supuesto:






sábado, 21 de noviembre de 2015

DEL BAÚL DE POLIMNIA, 3

Ovidio y Picasso; un pintor libre para un poeta libre

Este verano de 2015 lució en Málaga una exposición deliciosa: “Picasso, Metamorfosis de Ovidio y el libro ilustrado”. Las salas de la casa natal de Picasso, iluminadas muy tenuemente, acogían, en un silencio litúrgico, las escenas ovidianas que pudieron contemplar los lectores de la inagotables Metamorfosis en los siglos pasados. Picasso hizo de Ovidio una lectura libérrima. Libre y conmovedora. Rafael Inglada me encargó un texto para el catálogo, del que reproduzco un extracto. A Ovidio lo ha entendido como nadie Juan Antonio González Iglesias. Doy fe en este texto.

Y doy fe, en las fotografías, de presencias urbanas del poeta romano: en un restaurante de Málaga (y con él se fotografiaron Minerva Villarreal y José Javier Villarreal); en el Metro de Nueva York… 







Un pintor libre para un poeta libre 

[fragmento del texto del catálogo]

AURORA LUQUE


Ovidio nació en Sulmona en el 43 a.C., vivió en Roma largos y venturosos años y murió en la remota Tomi el año 17 d.C. tras nueve de angustioso exilio. Paralelamente, el poeta habitó tres países literarios sucesivos. En Amores y Arte de amar, Ovidio deambula por la Urbe de Eros como hurgador de noches, explorador de alcobas, registrador de cuerpos e indagador de apremios eróticos. Transitó más tarde, con sus Metamorfosis, por la Selva de los Cuerpos Cambiantes, donde la poesía, según Italo Calvino*, “clava su raíz en los indistintos confines entre mundos diversos”: dioses, hombres, naturaleza. Allí se acerca, con aliento aterciopelado, a ninfas y amantes mortales por bosques, remansos y enramadas; allí se enrola en el huracán de los instintos oscuros –ira, lujuria imperiosa, celos mortíferos- que son motor de cambios y transformaciones tan violentas como hermosas; allí cruza mares, sube a estrellas, funda mundos. Allí cumplió “el prodigio de reanimar la mitología; no un mito en particular, sino la mitología en su totalidad, como categoría de manifestaciones del pensamiento humano” (Bernardini*). Y, por último, Ovidio habitaría malgré lui en la Isla de los Exilios, donde los acantilados miran hacia la Costa de la Muerte: una anti-Roma, una contra-Roma, un molde hueco del que toda su Roma estaba ausente. Allí vuelca, en los versos de Tristes y Cartas desde el Ponto, las privaciones descarnadas del destierro, la nostalgia en su versión más física, lacrimosa, visceral e inacabable. Tres son, pues, los universos poéticos ovidianos: el del puro presente urbano libre o libertario o libertino; el del pasado primigenio que hace brotar, auroral y arrollador, a sus criaturas, y el del futuro yerto, contiguo ya al vacío y a la muerte, del desterrado solitario.

“Si Garcilaso volviera/ yo sería su escudero/ que buen caballero era”, confesó Rafael Alberti, que se exiliaría en Roma. En el siglo veintiuno, Ovidio ha ganado un escudero brillante y heroico: Juan Antonio González Iglesias**, traductor y filólogo, nos trae de su mano al romano subversivo que desdeñó, como Faetón, el camino seguro, la mediocritas (“medio tutissimus ibis”) y la adhesión al programa idealizante y restaurador de Augusto...



[...] Ovidio y Picasso tienen tanto en común. La libertad como absoluto patrimonio creativo. Su condición de gallardos amantes incansables. La experiencia de un destierro, de muy distinto signo en cada caso, pero que conduce a ambos a traducir poética y plásticamente sus orígenes. Y su condición de metamorfoseadores, de transformadores radicales. Picasso puso los ojos en los mitos más drásticos, más enérgicos, más impetuosos, aquellos, sobre todo, en los que eros se insinúa, todavía, “como una placa arcaica, prehumana, totalmente bestial […] la roca aún incandescente y viscosa que sube del fondo de la tierra” : Tereo copula con su cuñada Filomela, Fineo y Perseo luchan por poseer a Andrómeda, Orfeo es desgarrado por sus seguidoras despechadas, a Sémele la calcina el esplendor insoportable del deseo.
Un pintor libre para un poeta libre. O, quizás, un poeta libre para el pintor más libre. Como gusten.










martes, 17 de noviembre de 2015

ESTACIÓN MARÍA ZAMBRANO, 5


El Miño es un afluente del Ganges 










En el año 2003, la colección Puerta del Mar publicaba una edición bilingüe de la poesía de la gallega Chus Pato bajo el caudaloso título de Un Ganges de palabras, preparada y traducida por Iris Cochón. Selecciono un poema dedicado a Louise Labé una antepasada a la que leo y estimo mucho ("ella tenía un laúd, ella tañía un arpa").



Louise Labé



Louise Labbé es un verso
Louise Labbé es una biblioteca
la biblioteca está abismada
Louise Labbé es un puerto, el puerto está abismado
Louise Labbé es un retrato de factura oval

poetisa sol, poetisa buzo

la biblioteca no tiene libros, está microfilmada
la catedral navega, tiene periscopio
tiene cimborio

la princesa no ha ningún corcel, la princesita tiene un buey
no se quiere casar, no quiere ser esposa del anciano rey de los hunos
no quiere ser esposa del viejo rey de los ávaros

"mi pueblo es más antiguo que todos los pueblos del mundo"
dijo él, prefigurando su muerte







-¿qué es una ciudad, qué es una calle, qué es un siglo?
-lo sé, lo sé, contestó la princesita

dijo él: negro, más negro que el negro de la noche
dijo él, el forastero

el sol tiene lepra
el sol oculta el rostro
el sol es un jinete Sármata
el sol es uno de los 50 contra Ponthus, caballero de Kalaikia,
las redes son púrpura, escarlata, el sol es un Imán
el sol es un colega enmascarado.
Imposible concebir el mar como un techo
laurel arde, crepita en el solsticio
embriagada, la eternidad de mi carne
azulina


ella tenía un laúd, ella tañía un arpa

fluyen dulces las aguas
se enguirnalda la tierra con flores de color sin par
se divierten las ninfas
graciosa es la huella de su pie en la hierba

ella dice que el sol viaja a diario del Cáucaso a las Hespérides
que guerrean los partos, que aborrece torneos, juegos y máscaras

ella recita en francés un verso de Catulo
afirma que los cielos están en armonía
que él alabó la perfección de sus trenzas

habla del negro escuadrón etíope
enarbola lanza, empuña hasta, espolea y riza su caballo

se compara a Bradamante o a Marfisa, hermana de Roger, la excelsa




"Ven al menos un día, vestido de luto
y acércate a mi tumba..."

en Keer Is, en la Limia, en Samotracia

odio la tranquilidad
detesto el lenguaje de la pureza

arbait macht frei
Zenón, cruel Zenón, Zenón de Elea
los Colts:
En la Biblioteca


                                                                                                     FASCINIO










domingo, 15 de noviembre de 2015


EL POEMA DE LA SEMANA PARA USO ESCOLAR, 4


La poeta italiana Annelisa Addolorato me regaló su su excelente libro La parola “favilla” o la ricostruzione di Pompei durante el festival de poesía de Meghar, Israel, 2009. Hoy, 15 de noviembre de 2015, el volcán de Pompeya pudiera ser el símbolo de otra catástrofe, más universal, irrespirable y siniestra. En las fotografías, el lago Tiberiades desde el hotel, mosaicos romanos en el aeropuerto de Tel Aviv y Annelisa con Manuel Francisco Reina y la fotógrafa de aquel encuentro en Meghar.



            Cave canem


El volcán no tuvo temor de los dioses
ni de las palabras
o dibujos de protección
que sigilosamente
habíamos confeccionado
para ampararnos de la muerte.
Hasta se burló de nuestras invenciones.


Inundó nuestro aliento,
nuestras casas, nuestros verbos.


Hasta la palabra “lasca”,
pintada en la entrada de la casa del poeta,
fue cubierta de lava, irónicamente.
Al entrar en casa del carpintero,
la morada marea de mil colores
y un único calor asfixiante
se extendieron sin ninguna vergüenza
sobre el mosaico del perro ladrando.



Annelisa Addolorato
(La palabra “lasca” o la reconstrucción de Pompeya/
La parola “favilla” o la ricostruzione di Pompei,
edición bilingüe con prólogo de Marta López Vilar y fotografías
de Laura Ferrari
Amargord Ediciones, 2008)











sábado, 14 de noviembre de 2015

DEL BAÚL DE POLIMNIA, 2

París: “Bajo las ráfagas” y “La carne de las cosas”

En 1909 moría Renée Vivien, la poeta atormentada y sensual que repudió a su familia inglesa y abandonó su lengua de origen para vivir, amar y escribir libremente en el libre y vertiginoso París de finales del XIX. París es, entre otras muchas cosas, una summa de ejercicios de libertad, una enciclopedia inmensa de vidas apasionadamente volcadas en el arte. ¿Quiénes habrían sido Baudelaire, Picasso, Cortázar, Cocteau, Rimbaud sin París? Sin duda otros. Copio dos poemas de Renée Vivien, discípula tardía de Baudelaire. Uno, “Bajo las ráfagas”, suena extrañamente actual esta noche. El otro, “La carne de las cosas”, es una muestra de la sabiduría del cuerpo que alcanzan las literaturas que nacen al amparo de las ciudades refinadas, civilizadas y hedonistas.  Un brindis con kir royal (lo tomé en el restaurante Polidor en mi primer viaje, faltaría más) por la eterna Lutetia Parisiorum*. 




*De la existencia de la Place Renée Vivien supe por el poeta José María Álvarez, que vive a caballo entre París y Cartagena y me llamó emocionado cuando la descubrió por azar. Álvarez, sibarita ardentísimo, subrayó la potencia erótica y la belleza de poemas de Vivien como "La amazona" o "Victoria". Y fue esto, pienso, lo que  me llevó a situar este último texto en la contracubierta de mi traducción.

Bajo las ráfagas

De la noche caótica brota un grito de horror.
Venid, vamos errantes los tres bajo las ráfagas...

Nos lanzará el abismo sus llamadas oscuras.
Mas lo atravesaremos, eternos camaradas.

Nos espanta el relámpago, desolación nos trae
la noche. Viejo Lear, demente y errabunda

me arrastro como tú: familiares y amigos
me han repudiado alzando nauseabundas injurias.

Como tú, Dante, preso de un altivo dolor,
soy una desterrada cuyo pecho hinchó el odio.

A pesar de los truenos, los vientos y los fríos,
nadie me quiso abrir las puertas del convento.

Padre mío, rey loco, poeta, hermano mío,
mirad mi cabellera despeinada y mis ojos.

Las gentes en la aldea, al descubrirnos juntos,
irán a santiguarse con terror inconsciente.

A pesar de mi frente sin corona y sin cetro
a ti me igualo, Lear: el mundo te abandona.

A pesar de lo pobre de mi oscuro destino
y mis versos, a ti, Florentino, me igualo.

Escuchad ese trueno, su estallido de címbalos.
Hasta el alba erraremos los tres bajo las ráfagas.






La Carne de las Cosas

En mis dedos sutiles el sentido del mundo
habita,  pues mi tacto penetra como el verbo.
La armonía, el ensueño, el dolor más profundo
estremecen las yemas trémulas de mis dedos.

Entiendo, si las rozo, mejor las cosas bellas
y comparto, al tocarlas, su más intensa vida.
Sólo entonces comprendo lo que guardan en sí
más noble o delicado, o más afín al canto.

Pues mis dedos conocen la carne de la arcilla,
contornos femeninos en la carne del mármol
que la mano que sabe modelar magullara;
la carne de la perla y la del terciopelo.

Conocieron la vida secreta de las pieles,
vellón soberbio y cálido en que se hunden mis manos.
Supieron del aroma secreto del cabello
donde el aire nocturno deshojó sus jazmines.

Semejantes a aquellos que regresan del viaje,
mis dedos horizontes cruzaron infinitos,
dieron lumbre a los rostros mejor que mi mirada
y me profetizaron traiciones muy oscuras.

Conocieron la piel sutil de la mujer,
sus temblores más crueles, sus perfumes latentes.
¡Oh carne de las cosas! Creí estrechar, a veces,
un alma con el roce insistente de mis dedos...

Chair des Choses

Je possède, en mes doigts subtils, le sens du monde, / Car le toucher
pénètre ainsi que fait la voix, / L’harmonie et le songe et la douleur profonde
/ Frémissent longuement sur le bout de mes doigts.

Je comprends mieux, en les frôlant, les choses belles, / Je partage leur
vie intense en les touchant, / C’est alors que je sais ce qu’elles ont en elles /
De noble, de très doux et de pareil au chant.

Car mes doigts ont connu la chair des poteries / La chair lisse du marbre
aux féminins contours / Que la main qui les sait modeler a meurtries, /
Et celle de la perle et celle du velours.

 Ils ont connu la vie intime des fourrures, / Toison chaude et superbe
où je plonge les mains! / Et l’odorant secret des belles chevelures / Où la
brise du soir effeuilla des jasmins.

Semblables à ceux-là qui viennent des voyages, / Mes doigts ont parcouru
d’infinis horizons, / Ils ont éclairé, mieux que mes yeux, des visages
/ Et m’ont prophétisé d’obscures trahisons.

Ils ont connu la peau subtile de la femme, / Et ses frissons cruels et ses
parfums sournois... / Chair des choses! J’ai cru parfois étreindre une âme /
Avec le frôlement prolongé de mes doigts...